viernes, 12 de noviembre de 2010

¿EL ABORTO DEBE LEGALIZARSE?

La noticia de una niña de nueve años embarazada de mellizos producto de una violación generó una gran controversia y abrió el debate respecto a la legalización del aborto en casos de violación.

Mi intención no es abrir una discusión bizantina, en torno a si aceptamos el aborto en casos de violación o no; sino más bien reflexionar y proponer que existen alternativas distintas al aborto, que muchas veces nuestros paradigmas nos impiden apreciar.

Más allá del papel dogmático y conservador de la iglesia, cuya postura resulta cuestionable en casos como estos; creo que deberíamos analizar mejor el problema y romper ciertos paradigmas que nos llevan a rasgarnos las vestiduras de uno y otro lado.

La violación sexual, conlleva a un mal psicológico congénito -de muy largo y difícil tratamiento-, el cual jamás se alcanza a superar, yace permanentemente en la memoria, y genera cambios conductuales que no sólo afectan al agraviado sino también a su entorno próximo, más aún si se trata de una niña de nueve años y qué para complicar la situación queda embarazada de mellizos.

Qué hacer ante este problema, tendríamos que desagregar el problema en: los efectos de la violación en una niña de nueve años, los niños (embriones humanos) que están en el vientre de la madre, el riesgo médico de su concepción, el castigo que debe recibir el violador,  el tratamiento que debe recibir la familia afectada y el rol de la comunidad. No debemos perder de vista ninguno de estos aspectos ya que todos ellos forman parte del problema y deben ser atendidos paralelamente para una mejor propuesta de solución.

Si optamos por atender por separado cualquiera de ellos ¿solucionaríamos el problema? muy difícil, no tendríamos precedentes.

Ante esta compleja situación debemos entender que el daño esta causado, nada va atenuar física y psicológicamente el daño generado a la niña y a la familia, es un daño irreparable. Para dar solución a este problema se debe contar con varios actores: primero el Estado con una legislación inflexible y escarmentatoria, ante criminales que generan daños irreparables como este e instituciones capaces de brindar atención médica, psicológica, psiquiatrita…inmediata y permanente a la familia afectada, evaluar los pro y contra de cada decisión y no optar por una salida apresurada. Una niña de nueve años, ya sabe lo que es un bebé y cómo llegan al mundo, así como el parto puede resultar traumático para la niña de igual manera el aborto, por ello no debe ser una decisión acelerada y se debe contar con profesionales capaces de atender esta situación.

Respecto al papel de la iglesia, ya sabemos su postura frente a temas cómo el aborto, ello no debe sorprender, además existe una legislación eclesiástica que al igual que la legislación de un Estado debe cumplirse según sus parámetros.  

Alguno podría decir: esos niños (embriones humanos) son el resultado de una violación ¿ello deshumaniza los embriones?; por ello ¿deben ser eliminados?, como si con la muerte se solucionaría el problema. Otros dirán, debes tomar en cuenta el futuro de esa niña, que va a ser de ella con dos hijos, ella misma aún no ha terminado de ser niña, es inmadura… si pero no olvidemos que esos embriones -también- aún no han terminado de madurar.

Considero que legalizar el aborto es tener una perspectiva reducida del problema, es una decisión simplista, práctica, resultadista,  pues no se trata de terminar con el embarazo, sino por el contrario de salvaguardar la vida de dos seres en desarrollo, que, aunque resulte redundante,  tienen vida. ¿Cómo podríamos arrogarnos el poder de elegir entre una u otra vida?

 Desde la posición en que nos encontramos bien podemos tomar decisiones bien intencionadas, pero muchas veces no somos concientes del daño que pueden causar.  

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